El altar blanqueado: cuando el día de muertos se volvió aesthetic

Hoy nos tomaremos un descanso de Londres y abarcaremos un tema importante, cuyo día se acerca más y más. 

Los altares del día de muertos, una tradición milenaria y hermosa de nuestra nación, ha sufrido cambios durante éstos últimos años. Hoy analizaremos ésta tradición, sus orígenes y por qué las tendencias actuales están mal. 


De lo sagrado a lo aesthetic.

Hubo un tiempo en que ver un altar significaba oler copal, se veían tupidos de cempasúchil y parecían una fiesta colorida entre vivos y muertos. 

Pero luego llegó la horrible tendencia del "clean look". Y con ella, una generación obsesionada con el minimalismo, los colores beige y arena, luz natural y "pureza" visual. 
De un tiempo a la fecha, el naranja vibrante del cempasúchil fue reemplazado por flores secas color blanco, las calaveritas de azúcar dieron paso a cerámica mate y los quemadores del copal por velas minimalistas. 

Todo esto en nombre de lo clean y aesthetic, porque al parecer, la muerte se tiene que ver bonita. 

Lo que empezó como una simple tendencia decorativa se volvió un síntoma de algo más profundo: El blanqueamiento. 
El altar, que nació del caos simbólico del México antiguo, fue domesticado, higienizado y curado para un algoritmo en redes sociales.  

Origen y sentido de los verdaderos altares de muertos.

Antes de ser un rincón para fotografías con filtro cálido, el altar era un acto ritual de profundo respeto hacia nuestros ancestros, aquellos que quedaron en el camino. 
Su origen proviene de la fusión entre las ceremonias mexicas dedicadas a Mictlantecuhtli y Mictecacíhuatl, dioses del inframundo y las fiestas católicas de Todos los Santos y Los fieles difuntos, impuestas por los españoles luego de su invasión. 

En el México prehispánico, se creía que la muerte no era un final sino una transformación. Las almas regresaban temporalmente al mundo de los vivos para visitar a sus seres queridos, y por ello se les ofrecían alimentos, flores, incienso y los objetos que amaron en vida. 
La conquista no borró esas creencias, las adaptaron: los misioneros católicos incorporaron elementos cristianos como las cruces e imágenes religiosas , pero el espíritu indígena de celebrar la vida después de la muerte, sobrevivió. 

Cada elemento del altar tiene un significado simbólico y esto es algo de lo que ya hablé el año pasado. Pueden encontrar esa entrega 👉 Aqui

Cada color, cada objeto, cada aroma cuenta una historia.
No hay espacio para la neutralidad visual en un ritual que se construye sobre la abundancia, la mezcla y el simbolismo. México es maximalista. 


De dónde salió el clean look y por qué no va con México.

El famoso clean aesthetic no nació del buen gusto ni de la elegancia sino de una fantasía de control.
Apareció en lo que va de los 2020´s impulsado por redes sociales como Pinterest, Instagram y Tik Tok, donde la vida debe lucir perfecta, ordenada y al parecer el look limpio y los colores neutros son símbolo de estatus y buen gusto, mientras que los colores y el desorden es símbolo de inferioridad económica. 

Sus raíces están en el minimalismo escandinavo y el diseño "japonés", pero también en una versión comercial y despolitizada del bienestar: velas blancas y sin aroma, lino, pieles claras, 0 decoraciones y  espacios lisos y puros. 
El mensaje es claro: lo "limpio" es lo bueno y lo neutro lo deseable. Todo lo que implique ruido, color o identidad propia se percibe como "demasiado"

Hay varios ejemplos en decoración, maquillajes, ropa:




Como pueden ver, ahí no hay identidad, no hay algo que grite originalidad ni creatividad. Es más bien una forma en la que todo se ve igual, sin chiste. Como robots que pueden ser manipulados.

Detrás del clean look hay una ideología de blanqueamiento cultural: la idea de que lo visualmente neutro equivale a lo civilizado, mientras que lo saturado o artesanal pertenece a lo caótico, a lo étnico o lo "naco". 

Poco a poco ésta estética se ha convertido en una herramienta del mercado para borrar la diversidad y vender la calma como privilegio. 
El altar "clean" es solo la consecuencia de todas éstas barbaries y atentados al verdadero buen gusto. 

En este espacio odiamos el clean look, a las beige moms y lo minimalista. 

El problema del blanqueamiento cultural

El auge de los altares "neutros" no es inocente. 
Refleja una tendencia más amplia: la necesidad de purificar lo mexicano para hacerlo compatible con loe estándares estéticos que califican como "eurocentristas". (Un secreto es que Europa tampoco es minimalista)
Lo que presentan como "minimalismo" o "buen gusto" es, en realidad, una forma sutil de adoctrinamiento y colonialidad visual. 

Hay un antropólogo y escritor Argentino llamado Néstor García Canclini, establecido en Ciudad de México y defensor de las culturas latinas. En su labor, ha resaltado que la cultura híbrida latinoamericana ha sido históricamente menospreciada en nombre del orden y la pureza estética. 
El altar beige y las tradiciones blanqueadas se convierten entonces en símbolos perfectos de la apropiación contemporánea: una tradición filtrada por Instagram, domesticada para el consumo visual, vaciada de contexto, personalidad y alma. 

El día de muertos y cualquier otra tradición latina, no necesitan blanquearse para ser bellas. 
Su belleza está en los excesos, en las texturas, los olores, en lo que se siente demasiado humano para caber en una estética inventada. 

Entre vivos, muertos y likes. 

Tal vez los altares beige se ven bien en los feeds de Instagram... tal vez combinen con las salas de minimalistas y los vasos con matcha. 
Pero, si esas ofrendas se parecen más a un showroom de Zara home que un acto de memoria, entonces no se está honrando a los muertos, se está decorando para followers vivos.

El día de muertos no tiene que ser limpio, tiene que ser vivo, saturado, colorido, divertido y profundamente mexicano. 
Lo verdaderamente puro en la tradición no debe ser en sus colores sino en la memoria y el homenaje a quienes ya no están. 


Como se los dije; México es un país maximalista. 
Ser mexicano es tener espacio para la vida y la muerte. Nuestros colores no son ruido visual, son memoria y son la forma en la que recordamos que estamos vivos y que a pesar de ya no estarlo después, seguiremos vivos en el pensamiento y el corazón de quienes nos aman. Es también recordar que resistimos y celebramos incluso lo que nos duele. Cantamos y no lloramos. 

Nuestras tradiciones nos definen y son imperfectas, vibrantes, contradictorias, brillantes, coloridas, vivas, ruidosas... Como México mismo. 


Necesitaba decirles todo ésto sobre el clean look y el minimalismo, de verdad siento que está acabando con las identidades. ¿Ustedes qué opinan?.

¡Muchas gracias por leer! 💖💖💖💖

 





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